24:10:00


ACTA DE LA REUNIÓN

Gabinete de Crisis de Ficciones Políticas

Día: 2015-01-16
Hora: 10:00 (hora 24:10:00 de la crisis)
Lugar: Centro de Arte 2 de Mayo. Avenida de la Constitución 23, Móstoles, 14. Madrid
Coordinación: Las Lindes, GCFP (Luis Arenas, Uriel Fogué, Fernando D. Rubio), Manuela Villa.
Público asistente: 25 personas.
Invitados: Lola Robles y Melani Penna

El Gabinete de Crisis da la bienvenida y agradece la asistencia a los miembros de la sala. Seguidamente, recuerda el estado de la cuestión: se ha declarado una crisis energética a gran escala y urge tomar medidas drásticas. La ONU ha denunciado la insostenibilidad de las instituciones culturales debido a su elevado coste ecológico y ha decretado el corte del suministro energético a los museos y los centros de arte, en el plazo de un año. El Gabinete debe evaluar la situación y tomar medidas al respecto. Si en la sesión anterior se planteó la controversia general y se centró el debate en torno al papel de las instituciones y a la posibilidad de pensar la crisis como una oportunidad para imaginar “otras instituciones”, en la segunda sesión se abordará la problemática desde la perspectiva de las políticas del cuerpo y de la identidad, bajo el epígrafe “otros cuerpos”.

Comienza la sesión exponiéndose la relevancia del cuerpo en tanto que escenario crucial de las controversias ecológicas. No sólo porque éstas afectan de una u otra manera a los cuerpos que habitan los ecosistemas o porque el cuerpo sea un campo de batalla crucial para diferentes tipos de activismos ecológicos (como demuestra la cultura vegetariana). Sino porque, además, a menudo, el cuerpo es considerado como un indicador de “salud ecológica”. Sirva como ejemplo la denuncia realizada en 1998 por el Reverendo Pat Robertson (influyente religioso, habitual de los medios de comunicación norteamericanos) en la que ponía en relación ciertos desastres ecológicos (como “huracanes, terremotos, tornados” y “posiblemente algún que otro meteorito”) o actos criminales (como “ataques terroristas”) con prácticas “excéntricas” y conductas “fuera de lo normal” (en concreto, el encuentro de colectivos gays celebrado en Disneylandia por entonces). Este tipo de pronunciamientos tiende a establecer una conexión directa de causa/efecto entre las condiciones ecológicas y las pautas normativas, señalando los presuntos desajustes ecológicos en los ecosistemas como los efectos sintomáticos, producto de unos desvíos morales, sociales y normativos.

Cuando no son denunciados, los cuerpos fuera de la norma tienden a ser invisibilizados, silenciados. A menudo, los contextos de emergencia son abordados desde posiciones heroicas, habitualmente protagonizadas por figuras masculinas. Este tipo de respuestas tiende a aplazar o dejar en un segundo plano otro tipo de problemáticas, como el género o las políticas del cuerpo. En esta segunda sesión, se ha invitado a las siguientes especialistas para explorar la problemática que nos ocupa: por un lado, la pedagoga Melani Penna (MP), quien trabaja en el campo de la educación en la diversidad afectivo-sexual y en la prevención de la homofobia. Y, por otro, Lola Robles (LR), escritora de ciencia ficción feminista, vinculada a la producción artística, cultural e intelectual.

Las expertas pasan a exponer su punto de vista respecto a la crisis.

MP comienza exponiendo que la crisis no sólo es global; también es individual. Y señala dos caminos posibles para afrontar la situación. El primero implica abordar la crisis ecológica por la vía de las “soluciones tecnológicas”, por ejemplo, colocando más paneles solares, para compensar los recortes. Esta primera vía introduce innovaciones tecnológicas basadas en la optimización de los recursos, garantizando la pervivencia del sistema social, tal y como lo conocemos. El segundo camino pasa por transformar el sistema en el que vivimos. Desde su punto de vista, esta segunda opción es la que ha de ser puesta en práctica, debido a que es el sistema en el que habitamos el que ha derivado en la crisis actual. Y, por tanto, más tecnología, lejos de solucionar el problema, sólo lo prolongaría. Para MP, maricas, bolleras, discapacitados/as, locas/os, putas/os, etc., cuentan con una posición privilegiada para imaginar un espacio de cohabitación alternativo. Porque, son aquellos que han vivido en una condición de subalternancia, los que han sufrido los efectos de la violencia de esta crisis (que, efectivamente, es ecológica, en tanto que ataca los cuerpos, los contamina y los destruye) quienes verdaderamente pueden inventar otro tipo de realidades.

Para ello, propone partir de un cuestionamiento de lo que tradicionalmente ha sido entendido por “normal” y “natural” y, por tanto, deconstruir la idea de que existe “una naturaleza”, que sirve de referente para definir lo que es “normal/anormal”. Paradójicamente, el pensamiento fundamentado sobre la idea de una “naturaleza” de lo “normal” finalmente deviene tóxico y dañino para muchos otros cuerpos; en definitiva, deviene “antinatural”. Para transformar dichos prejuicios hay que trabajar en varias direcciones a la vez. Por un lado, desde la educación de los/as más pequeños/as, aprovechando las capacidades revolucionarias que tiene el pensamiento infantil para idear otro tipo de mundos. Para ello, es imprescindible suspender la visión dominante de una pedagogía unidireccional del tipo: “hay que enseñar al niño” y asumir que también el/la niño/a puede enseñar a la sociedad. MP propone trabajar durante el año que tenemos por delante con los/as más pequeños/as y escuchar las ideas gestadas por una imaginación todavía no-castrada o “edu-castrada”. De esta manera, el aula se encontraría próxima a los espacios del arte, a los escenarios o a los lugares de la creación. Por otro lado, propone trabajar desde el feminismo, como alternativa deseable a la visión patriarcal (la visión del poder, tal y como la esboza Amin Maaluf en Identidades asesinas). A pesar de que las mujeres son las “madres de la tierra”, apenas han tenido voz. Desde el feminismo atenderemos al cuidado, al respeto, la escucha y la atención; sólo desde un cuerpo que ha padecido violencia es posible plantear otros marcos y desmontar la ideología del dominio sobre el otro. Por último, MP plantea trabajar a partir de las diversidades afectivo-sexuales y sexo-genéricas. Desde su punto de vista, la heterosexualidad no solamente es un tipo de relación con otras personas, sino que es un tipo de relación con el mundo que (se) despliega (en) una relación de poder determinada. La diversidad afectivo-sexual se centra en el desarrollo personal y en el desafío de conocer los afectos y los deseos propios. En opinión de MP, conocerse a uno mismo también puede ser revolucionario porque, a menudo, “en el contexto de la lucha de poder, lo que se nos olvida es pensar en nosotras”. Para terminar, apunta, desde una perspectiva ecológica, los cuerpos no pueden ser comprendidos como seres aislados. Han de ser pensados como conjuntos de entes interrelacionados y atravesados por campos de fluidos permanentes. Todo se encuentra enlazado, como en El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde, afirma.

En resumen, transformar el sistema, más allá de las soluciones tecnológicas, deconstruir la asunción heteronormativa que vincula naturaleza y normalidad, la infancia como posibilidad mental, el feminismo como marco para otras formas de relación y el sexualismo y las diversidades sexo-genéricas como posibilidades de desarrollo personal.

Por su parte, LR comienza explicando cómo su cotidianidad se ve condicionada por la “discapacidad” que padece, un tipo de miopía que le provoca fatiga ocular, fotofobia y le dificulta la lectura de textos en papel. Por ello, se apoya en “sus aparatos”, diferentes dispositivos tecnológicos (una grabadora, un ordenador con programas adaptados para la digitalización de archivos, una lupa, unos mp3, donde porta su biblioteca, etc.), además de unas gafas de filtro que, aunque le restan algo de visibilidad, le permiten leer y escribir. Todas estas tecnologías le proporcionan autonomía. LR manifiesta que es desde esta posición desde donde desea plantear su intervención. Y lo hace reivindicando el uso de la palabra “discapacidad”. El término “diversidad funcional” será un eufemismo mientras la sociedad no tome conciencia de esta problemática y haga de ella un asunto propio, aceptando la parte de responsabilidad que le corresponde.

Para LR algunas actividades culturales como el cine, el teatro o la visita a museos deben permanecer en un segundo plano, ya que la luz le provoca dolor en los ojos. Muchas personas con problemas de visibilidad, de movilidad, algunos mayores, etc., encuentran difícil visitar el museo o el centro de arte porque en su mayoría sus espacios no se encuentran debidamente equipados para garantizar el acceso a estos otros cuerpos. Lo mismo sucede en espacio público, a menudo plagado de obstáculos. LR advierte de que el mundo no sólo está formado por extremos: aparte de personas invidentes y las que ven, también hay muchos otros estados intermedios que suelen quedar desatendidos, relegados a una condición de debilidad. Las personas que tienen una discapacidad, sentencia, no cuentan con la misma posibilidad de acceso a la cultura o la creación. Por consiguiente, se pregunta, “¿y a mí qué me importan los museos en una situación como esta?”. En su opinión, muchas personas, como ella, tienen otros problemas, como el deseo de ser autónoma. Por ello, la primera medida que propone es convertir los museos, las bibliotecas y los centros de arte en espacios de “refugio”, lugares seguros para las personas con discapacidad y dotados de reservas de energía para las tecnologías de apoyo.

Otro elemento a revisar en este contexto es el modo de gestión de la información, para garantizar un acceso igualitario y universal a la misma. Por ejemplo, el hecho de que en la mayoría de los museos y los centros de arte, la información sobre las actividades funcione por canales audiovisuales, provoca que ciertas personas se vayan desligando y alejando de las instituciones. Entre otras medidas, sugiere carteles con una letra más grande o la radio como una alternativa posible. La radio ha sido un recurso exitoso en otras situaciones de crisis (como en la guerra de Sarajevo). En opinión de LR, un contexto de crisis energética es una oportunidad para redescubrir la experiencia del arte. Para ello propone revisar el acondicionamiento de los centros y el uso de los espacios. Por ejemplo, bajar la intensidad de la iluminación de las salas permitiría redescubrir la luz natural o la penumbra. Unos espacios donde se pudieran tocar las cosas, como las esculturas, permitirían rescatar otros sentidos, como el tacto. También se podrían redefinir las distancias para contemplar los cuadros, sin que el personal de seguridad llame la atención. O imaginar unos espacios donde se pueda estar sentado, charlando tranquilamente.

Esta crisis debe servir para repensar la lentitud. Aunque la tecnología supone una cierta democratización de las prácticas y favorece un mayor acceso a la cultura, a la vez, participa de una industria que ha transformado el mundo de la literatura y el arte en una maquinaria de producción incesante que infla una burbuja cultural. Sería interesante explorar un regreso a la lentitud, a la capacidad de releer un texto o de revisitar la misma exposición, calibrar la duración de las cosas de otra manera.

A menudo, pesa sobre los museos históricos tal carga de solemnidad que los hace parecer muertos. Muchas veces, los espacios de conservación no son más que almacenes donde ni siquiera se puede acceder a sus contenidos. Para LR, es fundamental repensar la conservación: que los museos y los centros de arte se abran a la sociedad civil y a los movimientos sociales; que pasen a ser una responsabilidad de todos y que la sociedad se haga cargo de su cuidado. Al fin y al cabo, los museos son un bien común. Sería deseable, incluso, poder contraprogramar contenidos. Hay que pensar a fondo ciertos problemas, como la regulación del acceso o la igualdad en las condiciones de participación, para evitar la discriminación de los grupos menos poderosos.

Para terminar, LR propone desarrollar talleres que permitan a todas las personas ponerse en el lugar de aquellos que tienen algún tipo de discapacidad, para que puedan experimentar en el propio cuerpo la importancia de fomentar la autonomía de todo el mundo.

Finalizada la exposición de los expertos, da comienzo el debate. A continuación se exponen los principales temas tratados:

1. LENTIDUD Y “HACER MENOS”

Se plantea el nuevo escenario como una oportunidad para ensayar la “lentitud” como modo de vida. Ello implicaría redefinir la organización y los objetivos de los museos y los centros de arte, tanto en relación a su programación, como a la concepción de los ritmos de uso de los espacios o la frecuencia de las exhibiciones y las producciones. El reto, en este caso, pasaría por pensar si es posible “hacer menos” y “más lento”.

2. REORGANIZACIÓN DEL DISPOSITIVO ARQUITECTÓNICO

Se señalan inevitables problemas logísticos y funcionales de los espacios (como el uso de los ascensores, por ejemplo), la conservación de los materiales (dependiente en muchos casos de fuentes de energía), la seguridad (la ausencia de luz y electricidad dificultará el control) o el acondicionamiento para las obras y la habitabilidad de los usuarios (control de la temperatura, humedad, etc.), lo que implicará una redefinición de los soportes arquitectónicos, como se verá más abajo.

3. REDISTRIBUCIÓN DEL PATRIMONIO: LA CIUDAD ES UN MUSEO

El hecho de que los espacios culturales queden inservibles por la falta de energía también es considerado como una oportunidad para romper la condición “inexpugnable” de las instituciones clásicas, así como para experimentar otros modos de relación con el arte. En la línea esbozada por LR, se plantea la posibilidad de abrir los espacios de conservación para “sacar las obras de arte a la calle” y poner en circulación el patrimonio fuera del espacio-museo. Dicha “redistribución del museo” (paralela a la redistribución de la energía) rompería la correspondencia tradicional entre arte y edificio-museo. Además, permitiría explorar el potencial de las obras en contextos inusuales, tanto en la escala doméstica (las casas como espacios de acogida de las obras) como en la urbana (diferentes zonas de la ciudad). De esta manera, “El museo es una escuela” y “la ciudad sería un museo”. Para llevar a cabo este proceso sería imprescindible la organización de la ciudadanía, estableciendo turnos de cuidado. Pero, además, se generarían otras formas sociales. Por ejemplo, para ver las obras, habría que desplazarse y quedar con las personas que se encuentran al cuidado de las mismas, lo que implicaría nuevas formas de relación.

4. RE-HABILITACIÓN DE LOS ESPACIOS Y OTRAS FORMAS DE RELACIÓN CON EL ARTE Y EL ESPACIO

Toda vez los espacios culturales resultan inoperativos para la exhibición, la conservación y la producción de arte, se plantea la necesidad de re-habilitarlos y repensar su uso. Entre las propuestas planteadas destacamos las siguientes: (1) Lugar para la reflexión. Los museos y los centros de arte son reconocidos como unos espacios privilegiados para llevar a cabo una evaluación de la crisis en la que nos encontramos inmersos. (2) Lugares de reunión. Otra opción pasaría por convertirlos en espacios de reunión, desempeñando un rol social similar al que en otro momento tuvieron otros espacios de congregación, como las iglesias. (3) Lugares de refugio. Al fin y al cabo, los museos, los centros culturales o las bibliotecas siempre han cumplido un papel como refugio (más que otras tipologías, como un centro comercial, a menudo hostil con los cuerpos diferentes). Por ejemplo, a las bibliotecas acuden mendigos a leer el periódico y niños que pasan allí unas horas cuando los padres no pueden atenderlos debido a su horario de trabajo; al museo va gente mayor a pasar tiempo, etc. Se manifiesta la necesidad de repensar el papel de estos “refugios públicos”, en el contexto de un inminente recorte energético. (4) Lugares para el desarrollo de programas inesperados. Se invita a desarrollar otro tipo de encuentros que pongan en práctica usos insospechados del espacio por parte de la ciudadanía. La subversión de la funcionalidad de los espacios es considerada como una oportunidad, no sólo para mantener vivos los espacios, sino también para desarrollar otras formas de relación afectiva con dichos lugares, para ensayar con el cuerpo, fuera de los cánones normativos y para testar “el arte del buen vivir”. Se sugiere desde la organización de orgías, hasta otro tipo de actividades que sólo podrán ser pensadas ahora que las condiciones de confort museístico se van a ver trastocadas. Se apunta la necesidad de diversificar la experiencia del espacio cultural, para que ésta sea lo más inclusiva posible.

5. SOLUCIONES TECNOLÓGICAS VS. CAMBIO CULTURAL, CIBORGS Y DESCAJANEGRIZACIÓN

Siguiendo con el argumento planteado por MP, se destacan dos vías para afrontar la crisis. Una, la vía que apuesta por la “soluciones tecnológicas”, es decir, la presuposición de que esta crisis sólo puede ser atajada a partir de una tecnología más eficiente que minimice los consumos energéticos y maximice la producción. Y, otra, la de un “cambio cultural” que implique una reorganización de la sociedad. Se previene del peligro de contraponer estas dos opciones en un modo antitético. Cualquier cambio cultural, estético, ecológico, etc., inevitablemente pasará por un re-ensamble socio-técnico. En la línea de lo esbozado por LR, se cuestiona la negación de la tecnología como tal, aludiendo al potencial de la cultura cíborg como marco de acción política. Se señala la importancia de visibilizar y problematizar los procesos tecnológicos que habitualmente permanecían ocultos, para que éstos puedan ser discutidos.

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[A mitad de la sesión se produce un corte inesperado de luz. Entra el bedel e informa de que la ONU ha comenzado a ensayar las restricciones de energía, interrumpiendo el suministro del CA2M. El debate sigue a oscuras. La gente ilumina ligeramente el espacio con los teléfonos móviles y las pantallas disponibles. Prosigue el debate]
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6. UN PRINCIPIO DE INSTALACIÓN EN PENUMBRA

Se decide proseguir el debate en penumbra. A partir del corte de la luz, los cuerpos de los asistentes comienzan a ser percibidos de un modo distinto. La coyuntura de la penumbra es valorada como una ocasión para poner en suspenso la cultura visual. Emergen relieves, texturas, destellos y pliegues de figuras. Los que alumbran con sus dispositivos son nombrados “donantes de luz”. La necesidad de compartir los recursos de iluminación da pie a reflexionar sobre formas comunitarias de compartir los espacios culturales. Se discute acerca de una experiencia del espacio cultural diferente: del espacio “iluminado” del museo y la “visión global” del comisario, al de las miradas clandestinas y las visiones parciales activadas por los reflejos de los “donantes de luz”. Se apunta el proceso de adaptación a la penumbra como la posibilidad para imaginar un espectador distinto, dotado de una subjetividad, una corporalidad, unas capacidades, unas competencias y unas formas de percepción diferentes. Se invita a repensar los estándares de confort de los museos, subvirtiendo la verticalidad del cuerpo y el patrón normalizado de la mirada.

7. MUERTE DE LA ILUSTRACIÓN Y ALTERACIÓN DE LOS CUERPOS HEGEMÓNICOS

Se destaca el relevante papel que el museo y la institución artística han desempeñado como dispositivos de producción de subjetividades y de un tipo de ciudadanía particular, asociado a una cultura visual. Se cuestiona si la crisis de dichas instituciones puede conllevar también una crisis de los sujetos y las corporalidades hegemónicas. Se identifica este escenario con la oportunidad para desplegar el potencial de planteamientos feministas y queer y para prevenir la reformulación de las lógicas patriarcales. Si un “museo a oscuras” es algo parecido a la “muerte de la Ilustración”, si “cuando se acaba la razón” “empieza la oscuridad”, quizá sea también el momento de trabajar desde “otros cuerpos”. Se apunta la dificultad de deconstruir las propias subjetividades heredadas de una cultura instalada en los privilegios y el confort de las sociedades desarrolladas.

8. REPROGRAMAR LOS ESPACIOS E INFILTRAR LA CULTURA EN OTROS ÁMBITOS

Se propone infiltrar programas culturales dentro de otros espacios que no se encuentren afectados por los recortes energéticos, como los espacios comerciales, desarrollando programas híbridos de ocio, comercio y cultura. Se destaca la reprogramación de los espacios como una de las tácticas queer para el despliegue de prácticas clandestinas (como el uso de los baños de los centros comerciales como espacios de encuentro sexual, el cruising en los parques, etc.). Se debate acerca de si la estrategia de replicar la institución cultural dentro del mundo comercial para su supervivencia podría ser interpretada como un estado “entre” y de si puede ser considerada una cuestión semántica; o si, por el contrario, infiltrarse en los espacios culturales afecta, de manera sustancial, a su praxis. Se cuestiona la propuesta de la infiltración dentro de programas comerciales, aduciendo que no hace sino perpetuar el modelo social y económico que ha derivado en la situación presente. Como alternativa, se señalan los museos y los centros de arte como un laboratorio para ensayar nuevas formas de convivencia de acuerdo a unos parámetros socio-ecológicos diferentes, unos nuevos modos de lenguaje y otros vocabularios.

9. PRIMITIVISMO, CORRESPONSABILIDAD Y CODEPENDENCIA

Se apunta la posibilidad de una vuelta a las tecnologías primitivas debido a la falta de recursos, lo que podría derivar en un desenlace tipo El señor de las moscas. Se señala la necesidad de desarrollar nuevos ingenios (como la generación de energía mediante el uso de bicicletas). Se presenta la situación como un buen momento para revisar las prioridades y replantear la relación con el pasado. El desafío pasa por aprender de estos 200 años de “ficción eléctrica” que hemos vivido para inventarnos otros modos de instalación en el medio, basados en una nueva corresponsabilidad o codependencia, donde “sacar fuerza de la flaqueza” signifique compartir debilidades, incapacidades y disfuncionalidades para ser más fuertes.

10. ALIANZAS ENERGÉTICAS Y NEGOCIACIONES ENTRE AGENTES

Se plantea la estrategia de la negociación entre instituciones como una vía para consolidar alianzas entre agentes. Por ejemplo, el Museo del Prado podría pedir luz a la Cuartel General del Ejército de Tierra, replicando, a otra escala, aquel modelo precario donde la gente que no la podía pagar, se enganchaba a la luz. Más allá de la dimensión práctica, se alude a esta estrategia como una oportunidad para generar redes de solidaridad y otros modos de entender la redistribución de recursos y las inteligencias colectivas, basados en la interdependencia y en compartir y pactar las debilidades. En la misma línea, se mencionan los “bancos de energía” para asegurar la producción y la preservación del arte y como un modo de establecer un periodo de transición hacia otros posibles modelos.

11. DISPOSITIVOS DE EMANCIPACIÓN Y DE PREPARACIÓN PARA LA AUTONOMÍA DE LOS/AS CIUDADANOS/AS

Se señala que las reivindicaciones de autonomía planteadas en la sesión (autonomía física, sexual, identitaria, etc.) en realidad son programas modernos. Lo que vincula al museo con la escuela es, precisamente, su condición como escenario donde se crean las condiciones para que los/as ciudadanos/as puedan desarrollarse para adquirir dicha condición de autonomía (que no independencia) la cual nunca viene dada de por sí, así como para la toma de conciencia de que solamente se puede ser uno mismo en comunidad. Los museos, las escuelas o las bibliotecas son espacios para la emancipación. Se objeta que, pese a defender una visión universalista, tras el concepto emancipatorio moderno se esconde un programa excluyente que no atiende a todos los cuerpos y conductas por igual, relegando ciertos sujetos a los márgenes del discurso ilustrado.

12. MAYORES, COLECTIVOS VULNERABLES Y CULTURA REPRO-CÉNTRICA

Se critica que muchas de las propuestas expuestas se focalicen en los niños, como núcleo del problema. Se citan algunos autores queer que señalan la recurrente resolución de los contextos de crisis (y, en concreto, de las crisis ecológicas) a partir de fórmulas centradas “en el bien de los niños” o “en el futuro de nuestros hijos”. Dichas posiciones, en el fondo, no hacen sino privilegiar posiciones repro-céntricas, a menudo formuladas desde una cultura patrialcal, bajo imágenes de futuro basadas en una unidad familiar heteronormativa. Se señala la necesidad de identificar, aparte de a los niños como sujetos políticos, a otros colectivos vulnerables, como las personas mayores que se ven enormemente afectadas en este tipo de crisis, así como de desarrollar fórmulas de empatía hacia los otros no-presentes (lo pasado y lo por-venir)

13. LA CONDICIÓN PRE-ENERGÉTICA DEL MUSEO Y LA VISIÓN EUROCÉNTRICA

Se recuerda la condición pre-energética del museo. Los museos del siglo XVIII contaban con hogueras. La dependencia de la electricidad y de otras formas de energía del museo y del centro de arte es relativamente reciente. Antes no suponía un impedimento para el desarrollo de actividades culturales. La humanidad ha vivido prácticamente toda su historia sin electricidad y ha vivido razonablemente bien. De hecho, en este mismo momento hay miles de millones de personas en el planeta que no disponen de electricidad ni agua corriente. Quizá la propia identificación de esta situación como un estado crítico no sea más que un ejercicio narcisista y eurocéntrico, una reacción temerosa ante el inminente colapso de una civilización y de un sistema económico. Pero, a la vez, se identifica esta condición con una oportunidad para ensayar el decrecimiento y a una cultura “pre-ilustrada” que, inevitablemente tendría que ser revisada para no caer en los mismos errores históricos. Se señala que la crisis ecológica y los desafíos en la distribución energética no pueden ser desvinculados de las controversias asociadas a la distribución de la riqueza. La pobreza energética es un ejemplo de esto mismo.

14. REDES

Pese a que la limitación energética potencialmente derivará en un recorte de las redes de comunicación, a la vez, también podrá ser una oportunidad para poner en práctica estrategias para el desarrollo y la consolidación de otro tipo de redes, como las como redes vecinales o las de solidaridad, que se ya están poniendo en práctica en otros ámbitos.

15. RELATOS ALTERNATIVOS A LA EDU-CASTRACIÓN Y LA AÑORANZA POR UN MUNDO PERDIDO

Se identifica la educación como un programa no sólo para deconstruir la “edu-castración”, sino también para afrontar la “edu-frustración” provocada por la conciencia de la pérdida de un mundo opulento. En lugar de lamentarse por la imagen de un universo que se desvanece, la pedagogía ha de ser comprendida como un marco para activar la “edu-imaginación”, para imaginar modos de construir otras formas de vida y otras maneras de estar en el mundo. El reto pasa por, a la vez que se trabaja en desactivar ciertos relatos que tienden al “edu-fascismo”. al “eco-fascismo” o a la lucha por los recursos, generar otros relatos constituyentes de manera compartida.

16. CULTURA ORAL

Se plantea la necesidad de evaluar la cultura oral como un modo alternativo a la cultura de archivo y registro. En este escenario, los museos pasarían a ser ámbitos para la oralidad y el relato. Quizá, así, se produzca un debilitamiento de la verdad entendida en un sentido metafísico, como hecho absoluto y pueda ser comprendido como una labor plural y compartida. Puede que, de esta manera, se desarrollen otras facultades sensoriales (quizá ahora reprimidas por los dispositivos de alta tecnología). Se apela al entrenamiento de la telepatía como un modo de tecnología altamente ecológico que entrena la imaginación y genera otras ficciones.

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EJERCICIO COLECTIVO DE FICCIÓN POLÍTICA #2

Día: 2015-01-16

Este seminario se desarrolla en cinco sesiones en distintas instituciones con el objetivo de repensar la relación de las instituciones culturales y las prácticas pedagógicas críticas / transformadoras. Cada sesión da comienzo con un Gabinete de crisis de ficciones políticas y prosigue con un grupo de trabajo y discusión. A través de estos encuentros interinstitucionales, que tiene lugar a lo largo del curso 2015/2016, una serie de instituciones y de colectivos vinculados a la educación se reúnen en torno a los siguientes objetivos:

1)   Ampliar el radio de reflexión sobre políticas institucionales y educación a través de un ejercicio de ficción política radical.
2)   Poner en común objetivos, metodologías de trabajo, proyectos, urgencias y retos.
3)   Potenciar la creación de una comunidad emocional entre estos agentes e instituciones participantes. Un espacio de cuidados a través del cual se puedan establecer vínculos de colaboración.
4)   Definir estrategias de trabajo entre colectivos e instituciones con el fin de transformar efectivamente las instituciones artísticas que habitamos y nos habitan.

El 16 de enero tendrá lugar la segunda sesión del seminario en el CA2M. Actuarán como expertas en el gabinete de ficciones políticas esta ocasión Lola Robles, Melani Penna Tosso y Mercedes Sánchez Sáinz.

Lola Robles se describe a sí misma como feminista, pacifista y queer y lleva toda su vida profesional vinculada a la literatura: trabajando en la Biblioteca de Mujeres de Madrid; fundando en 1995 la Red de Bibliotecas y Centros de Documentación de Mujeres; colaborando con la página web Mujer Palabra a cargo de la sección de ciencia ficción de la misma. Robles ha publicado las novelas La rosa de las nieblas (Kira Edit., 1999), El informe Monteverde (Equipo Sirius, 2005) y Flores de metal (Equipo Sirius, 2007) entre otras.

Melani Penna Tosso es Doctora en Educación por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Ha impartido docencia en universidades públicas y privadas de España, Argentina y Ecuador. Actualmente compagina la co-dirección del Posgrado Experto en Atención Temprana de la UAM, con la labor docente e investigadora en la UCM. Trabaja como orientadora atendiendo Colegios públicos de Educación Infantil y Primaria. Ha participado en diversos proyectos de investigación internacionales, europeos y latinoamericanos, especialmente en la formación del profesorado para educar en la diversidad afectivo-sexual y prevenir la homofobia. Ha escrito como autora o coautora varios libros, así como diferentes artículos científicos y materiales didácticos.

Mercedes Sánchez Sáinz es doctora en Educación, licenciada en Pedagogía, Logoterapeuta Infantil. Profesora del Departamento de Didáctica OE de la UCM. Ha ocupado diversos cargos de gestión universitaria. Imparte asignaturas vinculadas con la Inclusión Educativa desde el año 1999, autora y co-autora de más 60 publicaciones vinculadas con la Inclusión Educativa y la Atención a las diversidades. Autora y co-autora de materiales educativos de aplicación directa en aulas. Cree que otro mundo es posible si otra educación fuera real.

ESTRUCTURA DE LA SESIÓN:

10:00 PRESENTACIÓN E INICIO DEL GABINETE  DE CRISIS. Ante la emergencia ecológica se prevé el inminente corte de suministro energético a los museos e instituciones culturales. A más tardar en un año estas instituciones han de repensar el modo de trabajar sin ninguna fuente de energía. Reunidos los departamentos de educación de diversos museos, han de repensar junto a diversas voces expertas el modo de trabajar en este nuevo marco. Para ello el Gabinete invita a tres mujeres, que trabajan desde posiciones feministas y queer con la intención de generar un marco ficcional que plantee soluciones que reten a las tradicionalmente pensadas desde el patriarcado. Los contextos de emergencia han tendido a postergar problemáticas políticas relevantes, como el género, la igualdad de derechos, etc. El gabinete convocará una sesión para buscar estrategias para afrontar el problema desde una mirada no patriarcal (como se tienden a plantear usualmente las crisis) sino desde una perspectiva de la alteridad (de género, raza, otras capacidades, otros cuerpos, etc.). Ante este escenario de crisis, muchas otras prácticas que ya operaban “al margen” de las lógicas de la institución pueden ser reveladoras. ¿Qué podemos aprender de dichas prácticas en este escenario de crisis? ¿Son replicables?

12:30 TRABAJOS EN GRUPO EN TORNO A LA FICCIÓN. En este tiempo se propondrá extender las ficciones generadas en el Gabinete en grupos con el fin de realizar trabajo con la imagen y el cuerpo que extienda los saberes producidos en la primera parte y los sitúe en los cuerpos e improvisaciones audiovisuales.

14:30 PAUSA COMIDA

16:00 EL ARTE LIBERADO DE LOS MUSEOS CONSTRUYE ESCUELAS. Como una forma de aterrizar las ficciones, por grupos (nuevos y distintos a los anteriores) pensaremos en las aplicaciones de las ficciones para el trabajo que hacemos entre las instituciones culturales y las escuelas.

17:30 PUESTA EN COMÚN Y CIERRE

02:10:00


ACTA DE LA REUNIÓN

Gabinete de Crisis de Ficciones Políticas

Día: 2015-11-20
Hora: 10:00 (hora 02:10:00 de la crisis)
Lugar: Nave 16 – Matadero Madrid (en el contexto de la exposición Ni arte ni educación). Paseo de la Chopera, 14. Madrid
Público asistente: 55 personas.
Invitados: Santiago Eraso y Emilio Luque

El Gabinete de Crisis da la bienvenida y agradece la asistencia a los miembros de la sala.

Seguidamente, procede a exponer los hechos que convocan al Gabinete: ante la amenaza ecológica a la que nos enfrentamos, la ONU ha decretado el cierre de los museos y los centros de arte en el plazo de un año. El objetivo del encuentro es (1) decidir qué hacer, durante los siguientes doce meses, con los archivos de la memoria. (2) Determinar cómo gestionar las actividades y las producciones culturales que se encuentran en marcha. Y (3) repensar la función, los programas y los espacios de las instituciones vinculadas al arte. En esta primera sesión, se ha invitado a los siguientes especialistas: por un lado, un experto vinculado al problema de la sostenibilidad desde una perspectiva sociológica, Emilio Luque (ELU) y, por otro, un representante que cuenta con una larga trayectoria vinculada al mundo institucional, Santiago Eraso (SE).

Los expertos pasan a exponer su particular visión de la problemática.

ELU plantea que es imprescindible asumir las directrices decretadas por la ONU y recuerda que, como ya anunció Naomi Klein, “el cambio climático lo transformaría todo”, también el arte. Reducir la huella ecológica inevitablemente conlleva, o bien cancelar ciertas actividades, como algunas de las relacionadas con los procesos culturales (aquellos con un alto coste energético) o bien desarrollarlas a “coste cero” en términos medioambientales. Su propuesta se basa, por una parte, en una medida de acción centrada en la reducción de los desplazamientos del turismo cultural, tanto en lo que se refiere a los “visitadores de museos” como al traslado de objetos de arte. Y, por otra, en la potenciación de otros modos de acceso a las obras. En opinión del experto, la crisis a la que nos enfrentamos precisa de un replanteamiento de la “tiranía del objeto” artístico. Los grandes desplazamientos para acceder a contenidos culturales o para contemplar determinadas ruinas se demuestran insostenibles. ELU traza un paralelismo entre las controversias culturales y las problemáticas ecológicas vinculadas a la alimentación (food miles) que defienden un consumo local de productos. Además, apela a las nuevas tecnologías como una opción, no sólo sustitutiva de la experiencia “física” o “corporal” de “adoración” de las obras, sino potenciadora y transformadora de la misma, recordando cómo en la era de las imágenes las capas de comprensión de una determinada realidad no dependen de la presencialidad física de lo contemplado. Estas otras formas de experiencia son comprendidas como una oportunidad para deconstruir las prácticas expositivas y curatoriales heredadas, a partir de la asunción de unos nuevos límites.

Por otro lado, en su opinión, durante mucho tiempo, las instituciones museísticas han sido una suerte de “venganza del intelectual frente a la cultura pop”, en tanto que guardianes de las esencias de la cultura, de las permanencias, de las verdades, de lo que realmente importa, de las identidades, etc., a partir del monopolio de las “llaves de la memoria”. A pesar de la supuesta dimensión pedagógica de sus prácticas, las instituciones culturales han desplegado lo que los investigadores en educación denominan “currículo oculto”. Así pues, la diferencia entre la “teoría expresada” y la “teoría en acto”, sobre la que llamaba la atención Donald Shaw, nos convoca a pensar, en el contexto de esta crisis, qué es lo que realmente nos enseñan los museos, quién está legitimado para filtrar los “pedazos de realidad pasada y presente” o a taxonomizar nuestra cultura.

Se expone una pesadilla que le resulta recurrente desde que asumió la Dirección General de Madrid Destino. Esta “especie de alucinación” se desarrolla en una ciudad genérica (Madrid, Bilbao, Dubai, una “ciudad-mundo”) donde hay cientos de edificios culturales promovidos por las instituciones públicas, pensados con generosidad, y que tienen objetivo de convertir aquella capital en una marca internacional y en el destino de millones de turistas de todo el mundo, principalmente los adinerados. El sueño transcurre durante una extraña y misteriosa noche de tormentas eléctricas, donde los rayos caen específicamente sobre las bibliotecas, los archivos, los museos y los centros de arte, arrasándolos por completo. En las primeras horas, cuando los bienes patrimoniales son destruidos, se desencadena el caos, el desorden, el desconcierto. Pasadas las primeras horas de confusión, se produce un inesperado giro en los acontecimientos, al desvelarse que todo aquel aparato eléctrico, a primera vista destructivo, era, en realidad una sofisticada máquina de dispositivos teletransportadores, los cuales han desplazado, de forma paulatina, una ingente riqueza patrimonial a los salones, los pasillos y las habitaciones de las casas, tanto de la ciudad, como del extrarradio. Así, los ciudadanos, de repente, se encuentran rodeados de Bonnards, Munchs, Kandinskys, primeras ediciones de libros publicados en los últimos siglos, antiguas cerámicas reales y piezas de todo tipo del amplio repertorio artístico que formaba parte de los valiosísimos tesoros de las instituciones. Los ciudadanos responden con absoluta dignidad, sobrecogidos por el compromiso que les ha otorgado la tormenta: ser los responsables, en su vida ordinaria, de aquellos bienes preciados, que antes se encontraban depositados en los museos. Salvo algunos incidentes, prosigue, las obras son debidamente custodiadas gracias a las estrategias de confianza en los vecinos y la responsabilidad compartida. En un momento dado, el gobierno de la ciudad pone en marcha el siguiente conjunto de medidas discutidas en un proceso transparente de participación ciudadana, previamente aprobadas en referéndum: (1) Lanzar una alerta general antiterrorista de nivel 0, con un plan de comunicación especial denominado ‘La ciudad es una escuela’. (2) Nombrar a las niñas y niños (en ese orden) “adolescentes custodios municipales” de todos los bienes artísticos comunales, delegando así la responsabilidad de la custodia a los más pequeños, relegando a los adultos simples al papel de garantes de la vida civil. Como consecuencia, prácticamente desaparece la Policía. (3) Declarar el maltrato a la infancia como el mayor delito penal, decretando el internamiento en centros modélicos de reeducación social, cualquier agresión cometida a estas criaturas. (4) Crear un “plan especial de educación artística” para todos durante los cursos escolares ordinarios, disminuyendo el número de horas lectivas del resto de asignaturas curriculares e impartir una serie de másteres para madres y padres voluntarios con el fin de cualificar también sus saberes y de mejorar su capacidad de mediación con la enorme responsabilidad asumida por sus hijos. (5) Declarar la obligatoria accesibilidad de todas las obras de arte, quedando las casas visitables en horarios según las necesidades de cada familia o unidad de convivencia y permitiendo la libre y voluntaria circulación de todas las personas por los hogares, guiados por las criaturas de la casa, custodios de aquel museo de la ciudad. Se aplica un nuevo código ético de utilización del espacio público y privado que, a la vez, garantiza también el derecho pleno a la intimidad. (6) Abolir el derecho a la propiedad privada. Las obras de arte dejan de tener valor de cambio, y su sentido estético y valor simbólico recupera su primigenio significado de uso social, por lo que muchos coleccionistas privados, decepcionados, abandonan sus obras de arte. (7) Se suprime la moneda y se habilita una nueva unidad de cuenta basada en el trueque, el intercambio de pericia, regulado por un banco del tiempo y los valores humanos. Nadie puede comprar o vender con dinero porque las necesidades básicas quedan plenamente cubiertas con una generosa renta comunitaria generada por las plusvalías del trabajo voluntario que, hasta esa fecha, habían sido capitalizadas por los grandes propietarios, a través de la precarización del trabajo y miseria de salarios. Y así, todos los habitantes de aquella ciudad fueron felices y comieron perdices.

Finalizada la exposición de los expertos, da comienzo el debate. A continuación se exponen los principales temas tratados:

1. OTROS ESPACIOS PARA LA GESTIÓN DE LA MEMORIA Y PARA LA PRODUCCIÓN ARTÍSTICA

En relación a la propuesta de la ONU, se pone en cuestión la posibilidad de imaginar una sociedad sin museos ni centros de arte, es decir, sin espacios para la gestión de la memoria y para la producción artística. Ello implica que no se puede determinar el cierre de éstos sin más, sino que la presente situación crítica nos interpela a pensar una alternativa a los mismos. También se apunta que la clausura de los centros de arte y los museos recupera planteamientos pasados de posiciones de vanguardia del siglo XX. Se propone sustituir la idea de museos y centros de arte como espacios físicos, a espacios o modos de relacionarnos con el pasado, con el futuro o entre nosotros.

2. ACCESO Y EXPERIENCIA

Se insiste en la necesidad de revisar la situación en términos de gasto, es decir, de lo que cuesta el acceso a los objetos artísticos. Desde una perspectiva ecológica, el gasto producido por los centros culturales, comparado con el de los desplazamientos, es descartable. En otras palabras, a lo que nos está forzando el mandato de la ONU es a “priorizar”, a pensar los “para qués”, a deconstruir unas posiciones que, de otro modo, serían muy difíciles de revisar. “Si el salario de alguien depende de no entender algo, no lo va a entender”, afirma ELU, citando a Tom Sinclair. Se deduce la posibilidad de pensar esta situación crítica para desanclarse de determinadas maneras de funcionamiento social, como las desplegadas en el museo y el centro de arte. El reto es cómo pensar la función de estos espacios, al margen de una insostenible infraestructura cultural que había sido diseñada para garantizar la preservación del aura de los objetos (W. Benjamin) la cual operaba como una red generadora de significados que terminaban por ser capturados por el mercado y cuyo sentido pleno sólo se cumplía sobre la base del acceso a la pieza.

Se remarca, por tanto, la necesidad de desincentivar el arte como motivo turístico y de sustituir las formas de experiencia directa actuales (pobres desde una perspectiva estética) por otras formas intensificadas y mediadas por la tecnología. Se califica el “acceso directo” a las obras de simulacro, por carecer de un retorno espiritual en términos de experiencia vital, capaz de ampliar los regímenes de visibilidad, sensibilidad, incluso de moralidad. Un simulacro que, además, dista de responder al objetivo de transformación pedagógica que le es presupuesto (finalidad originaria de los aparatos culturales públicos).

3. AURA Y REPRODUCCIÓN TÉCNICA

En relación a la función social de los museos, se señala que, al igual que los campos de fútbol, durante mucho tiempo han sustituido a los templos y las iglesias, actuando como lugares secularizados de encuentro para compartir experiencias trascendentes y misteriosas. Se destaca que a lo largo de la evolución del modelo de museo moderno dicha experiencia se ha desplazado de las salas a las cafeterías, las tiendas de suvenires y reproducciones económicas de las obras, etc., desafiando las lógicas del aura.

También se defiende que el problema clásico del aura y la reproductibilidad (W. Benjamin) se encuentra hoy atravesado por el concepto de “propiedad”, tanto en términos de “posesión de la obra”, como en términos de “propiedad intelectual”, siendo éste considerado como uno de los problemas fundamentales que ha de salvar cualquier forma de mediación tecnológica. Se abre la posibilidad de recuperar una dimensión distinta de lo aurático a través de las tecnologías de reproducción y representación, atendiendo a la experiencia y no tanto al objeto.Se destaca la potencia de lo simbólico en los procesos de subjetivación, en su capacidad para la institución de otras narratividades. Se apunta el papel determinante de las tecnologías de reproducción y de inteligencia artificial de las obras en dichos procesos.

4. APRENDIZAJE EMOCIONAL Y PELIGROS DE LAS SOLUCIONES TECNOLÓGICAS

Se apunta, por otro lado que, cuando se señala el potencial de las tecnologías como una oportunidad (para eliminar desplazamientos, incrementar la experiencia estética, etc.) se le presupone a la tecnología un papel liberador, al confiar en su dimensión redentora. Sin embargo, cabría preguntarse si es la tecnología, precisamente, la que nos ha hecho desembocar en esta situación crítica. Se apunta el peligro de pensar la vía para afrontar la crisis desde “soluciones tecnológicas” que pudieran devenir en una suerte de “golpe de estado tecnológico”, desplazando la experiencia del aprendizaje emocional a la del aprendizaje tecnológico. Se apela a que cualquier forma de transformación de la infraestructura cultural no elimine el contacto emocional con la obra de arte ni la experiencia artística.

5. TIEMPO Y EMANCIPACIÓN

Se plantea la opción de aprovechar la antigua infraestructura museística como un dispositivo de emancipación para desarrollar otro tipo de actividades. Desde este punto de vista, el desarrollo de la tecnología también podría ser empleado para inventar qué hacer con el tiempo, por ejemplo, tal y como sugería J. Ortega y Gasset cuando se cuestionaba quién se está llevando todo el tiempo que la tecnología le ahorra a la sociedad, toda vez se ha duplicado o triplicado la productividad y, por tanto, ahorrado mucho tiempo que antes estaba dedicado a actividades de producción. En opinión del filósofo, si se consiguen tener todas esas necesidades cubiertas, la tarea que nos queda por delante, la más urgente, sería construirnos o cuidarnos a nosotros mismos, aprovechar todo el tiempo que antes estaba dedicado a producir comida, bienes o medios de transporte, etc. Siguiendo con el argumento, se añade que, tal vez el arte podría ser vivido de un modo similar a como lo vivían las comunidades primitivas, como una pura “expresión natural, inmediata”, desarrollada en cualquier lugar donde hubiera un mínimo excedente, sin depender de instituciones independientes centralizadas, ya que en el sentido antropológico, el arte nunca no dependió de la existencia de los museos ni de los centros de arte.

6. CUIDADO SOCIAL DE LAS OBRAS Y REDISTRIBUCIÓN DE RESPONSABILIDADES

Desde este punto de vista, El museo es una escuela (tomando el nombre del artista uruguayo-alemán Luis Camnitzer) puede ser invertido y presentado de una manera simétrica: La escuela es un museo. Museo y escuela deben ser transformados en un proceso paralelo. Ello pasaría por reubicar las funciones que tradicionalmente eran desempeñadas por las instituciones (museos, centros de arte, etc.), para redistribuirlas en el tejido social, por una parte. Y por asumir que los procesos de aprendizaje no sólo suceden en las escuelas, sino “en todos lados”, por otra. Así, se propone “des-aulizar” los espacios culturales, dejar de otorgarles la responsabilidad de señalar qué es lo que debe ser aprendido y admirado (a pesar de que no te pertenece). Este escenario da pie a que el museo aprenda de otros modos de entender las escuelas.

7. UNESCO Y MÁS ALLÁ DE LA UNESCO

Se informa de lo que el Consejo Internacional de Museos de la UNESCO entiende por “museo”: ‘es una institución permanente, sin fines de lucro, y al servicio de la sociedad y su desarrollo que es accesible al público y acopia, conserva, investiga, difunde y expone el patrimonio material e inmaterial de los pueblos y su entorno para que sea estudiado y eduque y deleite al público’. De lo que se deduce que el museo es una institución concebida desde la modernidad, de plantear una relación con el pasado, el presente, y para tratar de construir un futuro compartido. Originalmente, a los museos se les otorgaba la legitimidad para: (1) Universalizar el acceso al arte, para que dejara de ser el privilegio de unos pocos. Desde este punto de vista, los museos se entendieron como unos dispositivos democratizadores. (2) Educar el gusto de una sociedad (no exento de paternalismo). (3) Proteger un legado que pertenecía a una comunidad inmaterial de la que la sociedad forma parte (humanidad), presupuesto antropológico muy profundo. Esta directriz puede proporcionar una clave este contexto de crisis: asumir un destino común y compartido para la humanidad, ahora desafiado por la crisis ecológica.

Se recuerda que hay millones de personas que viven excluidas del sistema regido por los criterios de la ONU, al margen de los planteamientos de la UNESCO, en condiciones de precariedad, sin ninguna posibilidad de acceso a cualquier forma de Estado de Bienestar, ni mucho menos a la tecnología. Se denuncia que el debate está obviando a todas estas personas.

Se señala que la concepción clásica del museo (definición de la UNESCO) que se despliega bajo la supervisión del Estado, se ha visto desvirtuada, antes de la crisis ecológica, en el momento en el que la cultura se convierte en una industria, al inscribirla en dinámicas económicas, transformando máquinas de distribución de saberes o de conexiones simbólicas, en máquinas de producción. De ello dan cuenta todas las últimas leyes de Patrimonio, al incluir el concepto “sostenibilidad económica”, la “gestión eficiente” o la “rentabilidad”. Puede que antes de la instrucción de la ONU que decreta el cierre de los museos y los centros de arte, éstos, de alguna manera, ya habían sido “clausurados” como bienes públicos.

8. DISIDENCIAS Y OTRAS COSMOVISIONES

Se plantea la problemática de posibles países que no quieran acatar las demandas de la ONU. Bien por tratarse de contextos para los cuales la sostenibilidad ni siquiera es un tema relevante, ante otras necesidades “más urgentes”. Bien, por plantear una posición disidente respecto a las directrices de la ONU, como sucede con determinados estados opulentos y poderosos en relación a otras resoluciones. Se señala la necesidad de tener en cuenta estas posiciones, a menudo instaladas en cosmovisiones muy diversas a las que están siendo manejadas en el debate. Si bien se recuerda la importancia, en términos ecológicos, de la acción global, se señala el sesgo eurocéntrico del enfoque del problema, tanto en lo que concierne a la responsabilidad de los centros culturales, la ontología de la obra de arte, como al problema de la sostenibilidad.

9. OTRAS INSTITUCIONES Y OTRAS ESCALAS

Se ponen como ejemplo algunas instituciones de pequeña escala que ya operaban desde la crisis, antes del dictamen de la ONU y que han venido desarrollado estrategias de supervivencia, como trabajar con los recursos inmediatos disponibles, operar con el mínimo de tecnología, desarrollar actividades acordes al clima, desplazarse en medios sostenibles, poner el práctica otras pedagogías, establecer redes con la vecindad y el contexto social en contacto directo con la calle, etc. En la misma línea, se presentan propuestas ligadas a pedagogías libertarias, la teoría postcolonial o las pedagogías feministas, que vinculan la escuela y la educación al museo, y que trabajan desde una noción de arte definido como un proceso de justicia social, más allá de las grandes instituciones ligadas a las grandes narrativas del arte y a las lógicas de la productividad y la velocidad. Se propone entender las infraestructuras culturales no tanto como construcciones obsoletas e ineficientes, sino como unos espacios de oportunidad para ser ocupados y activados por la ciudadanía en un ritmo más “lento”. No obstante, también se señala la importancia de comprender que estos posicionamientos, descritos como propuestas ejemplares y éticamente responsables, no dejan de ser excluyentes de otros modos culturales, dado que no dejan de imponer, de otra manera, ciertas lógicas calificadas como “sostenibles” y “éticas”, silenciando otras prácticas posibles. Se reclama, pues, la necesidad de dar voz a esas otras prácticas que puedan quedar acalladas, con el objetivo de analizar el problema en toda su amplitud y pluralidad.

10. COMISARIADO ECOLÓGICO Y AGENCIA CLIMÁTICA

Dada la condición “frágil”, “inestable”, “efímera”, en definitiva, “viva”, de las obras, se plantea la posibilidad de pensar la insostenibilidad del acceso a las mismas a partir de una suerte de ’comisariado ecológico’, que puede ser entendido de dos maneras. O bien como el “consumo” de lo que es inmediatamente accesible trasvasando, al mundo del arte y la cultura, algunas de las estrategias vinculadas a las políticas ecológicas alimentarias, como el consumo de productos locales. Lo que implicaría restringir la accesibilidad de las obras a aquéllas ubicadas en un radio de acción local. O bien, desplazando las obras a los sitios donde son climáticamente estables, sustituyendo, en este caso, las poderosas infraestructuras tecnológicas de las instituciones culturales responsables del soporte de “cuidados” de las obras, por otros entornos donde su interacción con el medio sea factible y no las deteriore. Se extiende esta consideración a la gestión de los centros de producción: si es insostenible un programa de residencias en Oslo, por ejemplo, tal vez éste debería ser desarrollado en el trópico. Se concluye que ello pasaría por asumir el desplazamiento de una buena parte de la agencia curatorial del comisario al clima, al medioambiente, lo que implica nuevos desafíos para las colecciones y el comisariado.

11. ECOLOGÍA DEL ARTE Y ESPECIES ARTÍSTICAS

Desde la disciplina de la biología se reclama la asunción de las obras de arte como “especies biológicas”, por tres motivos: (1) Su constitución física se soporta sobre la base de unos procesos bioquímicos, como el resto de seres vivos. (2) Cohabitan con otros seres y cuentan con la misma capacidad de incidir en los ecosistemas (culturales). (3) Acumulan miles de años de conocimiento evolutivo, estableciendo una suerte de relaciones y transformaciones genéticas, al igual que el resto de seres vivos. Además, se reclama el reconocimiento de las obras de arte como seres con capacidad de agencia, reinscribiendo la controversia dentro de una problemática ecosistémica: la supervivencia de las obras debe ser tratada en el mismo marco ecológico que la de “las comunidades aborígenes del Amazonas” o “el lince ibérico”.

12. HABITANTES DE LOS MUSEOS Y REINSERCIONES

Se plantea el problema de la “reinserción” de los profesionales que ahora habitan los museos y los centros de arte (comisarios, directores de arte, etc.). Se sugiere que la “reintegración” de éstos tenga lugar en modelos de producción más horizontales, alternativos a los modelos basados en la economía aurática de la obra de arte o el turismo. Se cierra la sesión haciendo un balance de los contenidos surgidos durante el debate. Ya sea como situación crítica, ya sea como oportunidad, la crisis a la que nos enfrentamos desafía de manera sustancial la condición pedagógica del proyecto ilustrado del que son herederas nuestras sociedades en nuestros contextos. Los museos y los centros de arte no podrán ser comprendidos ya como una parte del ecosistema cultural que tenía la responsabilidad y la legitimidad de “estabilizar” determinados procesos artísticos, fueran éstos los archivos de la memoria, los objetos fetiches de las colecciones, o los marcos de producción y activación de las iniciativas artísticas. El gran desafío, por consiguiente, pasa por saber cómo se van a redistribuir estos procesos una vez que el ecosistema artístico, tal y como lo conocíamos, se ha visto alterado. Cómo se van a redistribuir los públicos, los agentes que ya no encaja en las nuevas configuraciones, qué agencias se van a ver activadas son algunos de los temas que quedan pendientes para futuras sesiones.

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PROGRAMA

EL MUSEO ES UNA ESCUELA. REPENSANDO LA INSTITUCIÓN EN UN CONTEXTO DE EMERGENCIA CLIMÁTICA

Matadero Madrid. Nave 16. En el contexto de Ni arte ni educación.
20 de noviembre de 2015

¿Cómo transformar la institución desde las prácticas pedagógicas transformadoras que la habitan?

9 – 10 horas. Llegada, bienvenida, presentaciones, café

10 – 12 horas. Gabinete de Crisis de Ficciones Políticas.
GCFP: [Inter]sección + Clara Megías (Pedagogías Invisibles)
Expertos invitados:
Emilio Luque y Santiago Eraso
Emilio Luque es doctor en Sociología por la UCM, diplomado en Antropología Social por la Universidad de Kent, y Especialista Universitario en Sociología del Consumo.
Santiago Eraso: Ha sido director de Arteleku, miembro del equipo de contenidos de UNIA arteypensamiento, Director Cultural de la candidatura de San Sebastián para la Capital Europea de la Cultura 2016. Y actualmente Director General de Espacios y Contenidos Culturales de Madrid Destino.

12-12.20 horas. Pausa para café

12.20 – 14 horas. Aterrizando la ficción. Clara Megías, de Pedagogías Invisibles (con Andrea De Pascual, David Lanau, Manuela Villa y María Acaso como parte de su cuerpo chamánico) pondrá sobre la mesa una serie de conceptos que han surgido en el GCFP y los pondrá en relación con la pregunta: ¿Cómo transformar la institución desde las prácticas pedagógicas transformadoras que la habitan?

14-15.30 horas. Parada para comer

15.30 – 16 horas. Ejercicio #1. Mapeando el mapa de afectos. Se trata de visualizar las relacio-nes existentes entre las personas que forman parte de este encuentro. Este ejercicio se repetirá en cada sesión para valorar cómo evolucionan los afectos a lo largo de las sesiones.

16 – 17 horas. Presentación de una práctica de transformación institucional: El Grupo de educación disruptiva (https://grupoeducaciondisruptiva.wordpress.com) es un grupo de investiga-ción alojado en Matadero Madrid desde el año 2012. Compuesto por miembros de Pedagogías invisibles y por otras personas seleccionadas a través de convocatoria pública, este grupo desa-rrolla una investigación colaborativa con la cual contagia a la institución. Compartiendo ideas, pro-yectos, objetivos o metodologías y estableciendo una red de cuidados con los trabajadores de la institución.
Por Pedagogías Invisibles y Manuela Villa (Matadero Madrid).

17 – 17.30 horas. Parada para café

17:30 – 18:30 horas. Conclusiones (lideradas por el comando facilitador de Pedagogías Invisi-bles), micro abierto / tema libre y preparación de la siguiente sesión

18-30 – 19.30 horas. Cervezas, cafés, infusiones.

00:05


!SE DECLARA LA CRISIS!

El planeta vive una situación de emergencia climática y los diferentes organismos internacionales buscan soluciones para rebajar en la medida de lo posible el impacto de la actividad humana sobre el planeta. A día de hoy, 20 de noviembre de 2050, la ONU ha publicado su último informe, donde sentencia que el modelo cultural asentado en el museo y el centro de arte es del todo insostenible, debido a la alta cantidad de recursos ecológicos, materiales y energéticos necesarios para su mantenimiento. Dada la situación de emergencia, el informe decreta el cierre de todos los museos y los centros de arte en un plazo de 12 meses.

Se convoca una serie de Gabinetes de crisis para afrontar la situación y estudiar una serie de medidas que tomar dentro de dicho plazo. Dada la fragilidad de muchos de los contenidos de dichas instituciones, el primero de los Gabinetes de Crisis se denominará “El museo es una escuela”*.

Este gabinete de crisis transformará los museos y los centros de arte en “escuelas” para aprender, testar, ensayar, analizar, producir, post-producir, etc.

*Título de la obra de Luis Camnitzer

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